“Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser”
— Hamlet, William Shakespeare
“-He oído decir que las mujeres aman a los hombres hasta por sus vicios pero yo odio a mi marido por su bondad.”
— Ana Karenina.

"La ambición es el ultimo refugio del fracaso"

-Frases y filosofías para uso de la juventud, Oscar Wilde.

“Y entonces nos besamos; al menos, creo que es eso lo que hacemos. Solo lo he visto hacer algunas veces, como un picotazo breve con la boca cerrada en bodas o en ocasiones formales, pero esto no se parece a nada que haya visto antes, o que haya imaginado, ni siquiera soñado. Esto es como la música o como el baile, pero mejor que ambos. Su boca está ligeramente abierta, así que yo abro también la mía. Sus labios son suaves y ejercen la misma presión delicada que la voz calladamente insistente que repite «si» en mi mente.
Siento cada vez más calor en el pecho, olas de luz que se hinchan y rompen y me hacen creer que estoy flotando. Sus dedos se entrelazan con mi pelo, me acarician el cuello y la nuca, me rozan los hombros y. sin pensar en ello y sin que intervenga mi voluntad, mis manos encuentran su cuerpo, se desplazan por el calor de su piel, por sus omóplatos como puntas de ala, por la curva de su mandíbula, cubierta apenas con una sombra de pelo, todo ello extraño, desconocido y gloriosa, deliciosamente nuevo. Mi corazón late tan fuerte que me duele, pero es un dolor agradable, como la sensación que se tiene en el primer día de verdadero otoño, cuando el aire está frío y los bordes de las hojas se tiñen de un rojo encendido y el viento huele vagamente a humo; me siento como si fuera el final y el comienzo de algo, todo a la vez. Bajo mi mano, juro que siento su corazón palpitando en respuesta al mío, un eco inmediato, como si nuestros cuerpos se hablaran el uno al otro.
Y de repente me parece todo tan ridícula y estúpidamente claro que me dan ganas de reír. Esto es lo que quiero. Esto es lo que siempre he querido. Todo lo demás, cada segundo de cada día que ha pasado antes de este momento, antes de este beso, no ha significado nada.”
— Delirium, Lauten Oliver